A la hora de elegir el calzado es importante tener en cuenta las diferencias personales: el calzado será diferente según la edad, la actividad que se vaya a realizar...

La mujer es quien utiliza más frecuentemente un calzado inadecuado. El calzado femenino no ha de ser completamente plano, el tacón debe ser ancho y no de más de tres centímetros de altura. Así mismo debe ser suficientemente ancho, tanto de antepié como de puntera. Los calzados de puntera estrecha pueden deformar los dedos de los pies, ya que éstos no tienen suficiente espacio para colocarse.

  1. Se recomienda el comprar el calzado a última hora de la tarde, ya que a lo largo del día el pie se suele hinchar un poco. Es necesario probar los dos zapatos.
  2. El calzado debe ser cómodo desde el primer día y la aparición de rozaduras y ampollas no la podemos considerar normal.
  3. El calzado debe ser de materiales transpirables y flexibles, preferiblemente cerrados y acordonados, de tacón bajo, cómodo y bien ajustado al pie.

El traumatismo debido al calzado es el desencadenante más frecuente de las lesiones en los pies. Las personas con diabetes deben usar siempre calzado y evitar caminar descalzos.

Con los zapatos usar siempre medias o calcetines. Las medias y calcetines deben ser de algodón, hilo o lana; de tamaño adecuado; sin costuras, ni remiendos ni dobleces; ni demasiado holgados ni demasiado estrechos. No deben utilizarse ligas.

Calzado y plantillas

Factores a tener en cuenta en la selección y uso de calzado cuándo se usan plantillas ortopédicas.

  1. El calzado debe sujetar el pie y con el paso del tiempo siga teniendo rigidez y no esté viciado y deformado por una mala pisada. Consulte a su podólogo para que le indique el tipo de calzado más adecuado en cada caso.
  2. El estado de las plantillas debe revisarse, al menos,  una vez al año.
  3. Las plantillas deben usarse el mayor tiempo posible, en la calle, haciendo deporte o en casa.
  4. El zapato debe probarse con la plantilla colocada correctamente.

Consulte a su Podólogo ante:

  1. Corte, heridas o lesiones en los pies.
  2. Uñas encarnadas o engrosadas.
  3. Cambios de color en los pies.
  4. Deformidades en los pies y en los dedos.
  5. Cambios en la sensación de dolor.
  6. Aparición de durezas, ampollas, callosidades