La piel en los talones es 50 veces más gruesa que la del resto del cuerpo, ya que posee más células adiposas para la amortiguación y roces en el desplazamiento. No se hidrata bien, por sí sola, debido a que es pobre en la generación de grasas.
Factores que influyen en su aparición: La presión y la fricción.
La obesidad, alteraciones en la estructura del talón calcáneo valgo, la hiperqueratosis (callosidades), la neuropatía autonómica, el uso de zapatos sin contrafuerte y la falta de hidratación.
La sequedad del pie depende de factores como: La actividad laboral, deportiva, el clima, incluso el tipo de zapatos y calcetines que utilicemos.
A mayor presión, más sequedad: El uso de un calzado óptimo con buena amortiguación y suela, es un punto a favor. En periodos estivales el uso de sandalias (pies descubiertos) aumenta la sequedad en los pies. Elegir un calzado con buena sujeción al talón, amplio, sin costuras y sin exceso de tacón.
La Diabetes deshidrata la piel de los pies y de los talones
Las personas que sufren trastornos circulatorios, poner especial atención en la “hidratación” y atenciones específicas a dicha enfermedad.
Consejo
El cuidado e hidratación de la piel es importante, así como la aplicación de cremas exfoliantes y limpiar las callosidades. Consultar con un podólogo sería lo más adecuado, te ayudará a manejar de mejor manera tu problema.
Hay que buscar la causa, si estas grietas persisten, la solución puede ser más fácil si se realiza por un profesional adecuado.