Relax, descanso merecido y prevención.

Playa, piscina, atardeceres, bronceado y horchata…El verano ha llegado para quedarse, altas temperaturas y menos ropa, nos invitan a refrescarnos y a buscar el calzado ligero en nuestro armario o zapatero. Por lo que nuestros pies deberán adaptarse a las nuevas superficies, con un «nuevo comportamiento» hacia el suelo (nuevos materiales en el calzado) y rutinas estivales que dependen de las temperaturas. Por todo ello, ojo con nuestros pies.
Consejos podológicos

El pie está más libre y expuesto
Favoreciendo la aparición de dolencias, ampollas, callos y rozaduras. Si tienes heridas a causas de las rozaduras «cambia de calzado inmediatamente».
Si vas a comprar calzado de verano, hazlo a últimas horas de la tarde y probándote ambos pies. Elegir un buen calzado implica, buena ventilación, temperatura regulada, y adaptados a las superficies del terreno, pies siempre cómodos.

Uso de chanclas
Exclusivamente como barrera de protección en las zonas húmedas, vestuarios y accesos a piscinas por ejemplo, en trayectos cortos y puntuales.
Usarlas durante todo el día y para todas las actividades» no es recomendable, pueden provocar fascitis plantar debido a su poca sujeción (el pie inconscientemente está en constante rigidez) y en forma de garra.

Mejor sandalias…
Aportan mayor sujeción a los pies y al suelo, igual de frescas que las anteriores pero con: Velcros, hebillas o tiras. Refuerzan las zonas del talón y el empeine, con altura de tacón medio para una mejor naturalidad postural del pie. Revisar siempre la calidad de los materiales referentes a la suavidad y adaptabilidad para evitar las rozaduras.

Protección solar
«En todo el cuerpo, en los dorsos de los pies».
Uñas pintadas…
«Esmalte por cierto tiempo», para que las uñas puedan respirar correctamente. Algunos permanentes y/o semis, pueden provocar infecciones: Aplicar en primera instancia una base protectora.
Higiene personal
Las altas temperaturas y humedad son caldo de cultivo para: Hongos, bacterias y papilomas, muy contagiososos en piscinas y playas. Para ello evitar todo contacto directo con el suelo, ir siempre calzado.

Lavar los pies a diario con jabón neutro y dedicación en el secado (entre los dedos), hidratarlos a diario con cremas específicas antes de acostarse. Si tiene problemas acuda al podólogo de confianza más cercano.
Video “Cuidado de los Pies” – Universidad de los Andes
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