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Calzado escolar Calzado escolar

Elegir el calzado escolar correcto

Consejos para elegir el más adecuado.

Elección fundamental, para evitar lesiones en edades adultas.

Muchas veces, los padres cometen el error de comprar un calzado muy holgado para que aguanten todo el invierno. Y/o aprovechar ese calzado del curso anterior, para que lo hereden el hermano o primo pequeño.

Ante estas decisiones, el podólogo recuerda que muchas enfermedades del pie están vinculadas al uso del calzado incorrecto. Llevar unos zapatos inadecuados en la edad escolar, es una de las causas de dolores en las rodillas y de problemas que luego sufrimos de adultos, por posturas incorrectas, que no permiten el desarrollo físico y motor. Al alterar el crecimiento del pie, favorecen la aparición de deformidades.

Las estadísticas dicen que el pie de un niño, crece una media de tres centímetros al año. Por eso es muy importante revisar este crecimiento, para que el desarrollo del pie, no deje secuelas al llegar a la edad adulta. Hay que tener en cuenta que la resistencia al dolor y la fatiga de los niños en edad escolar es enorme y que sus tejidos tienen una gran elasticidad, lo que hace que muchas alteraciones existan, sin causar molestias aparentes.

Padres e hijo
Responsabilidad paterna

Consejos

  1. Debe ir con sus hijos a comprar los zapatos. Probárselos en ambos pies y hacerle andar durante unos minutos por el comercio, para que el niño compruebe si le molesta. Busque señales de irritación después de llevar el zapato. La sugerencia es comprar el calzado por la tarde. Cuando los pies están más hinchados.
  2. Debe probarse los zapatos con los calcetines que vaya a usar normalmente. Evite los calcetines elaborados con tejidos acrílicos, lo recomendable es de algodón o lana.
  3. Una forma sencilla de dar con la talla exacta, es meter el dedo por el talón, con el niño calzado y de pie. Si entra con soltura, es su talla. Tenga en cuenta que el pie debe entrar en el zapato sin necesidad de un calzador.
  4. Pase la mano por el interior del calzado. Para evitar rozaduras deben estar bien acabados, sin costuras burdas o mal dispuestas.
  5. La puntera debe ser ancha y rígida para que los dedos se puedan mover cómodamente.
  6. El peso del calzado debe ser lo más ligero posible y lo suficientemente flexible, para doblarse al caminar. Si usted no puede flexionar el calzado con las manos, el niño tampoco podrá hacerlo con unos pies inmaduros.

Advertencias

Si pese a seguir todos los consejos anteriores, observa un desgaste anormal del calzado de su hijo, puede ser síntoma de una alteración en los pies. «Un pie normal produce un desgaste bastante uniforme de la suela».

Los podólogos advierten que muchos fabricantes de calzado colocan elementos anatómicos de serie, que supuestamente producen una función beneficiosa en el desarrollo del pie infantil. En la mayoría de los casos son inútiles, y a veces, hasta perjudiciales, ya que el efecto que provocan, puede estar contraindicados con el tipo de pie que presenta el niño.

En el caso de las niñas, se desaconseja el uso de tacón alto en el calzado infantil, ni siquiera de modo ocasional. Además conviene retrasar su uso, tanto como sea posible.

Calzado deportivo

Cada vez es más frecuente que los niños, los utilicen de forma «casi exclusiva» durante todo el curso escolar. Uno de los problemas de este tipo de calzado, es que no permite una buena transpiración del pie. La sudoración excesiva y la maceración de la piel son el terreno abonado para la aparición de infecciones.

Deportivas
Pisando Firme

Por ello se recomienda que a la hora de comprar zapatillas de deporte se apueste por la calidad, lo más transpirable posible. Es muy importante extremar la higiene y utilizar calcetines adecuados, de hilo o algodón, para evitar problemas cutáneos.

Se recomienda la utilización del cazado deportivo «sólo para la realización de ejercicio físico y deporte, o para dar largas caminatas».

Como norma general, los podólogos recomiendan diversificar el calzado. No utilizar sólo un par de zapatos, sino dos o tres. El uso continuado de zapatillas de deporte en la adolescencia, influye en que el pie se sea más ancho y musculado, especialmente en la planta, lo que puede provocar problemas en la edad adulta, sobre todo en la mujer, para adaptarse a los zapatos femeninos.

Si observa que el niño se cae con frecuencia, que se cansa en exceso al caminar, un desgaste anormal de la suela, zonas de roce o enrojecidas en los pies… o cualquier otra anomalía en el pie del niño, consulte al podólogo para su valoración.