El pie es la base del «edificio» que nos sustenta, si los cimientos están mal apoyados, el resto de la estructura se resentirá.
Un pie excesivamente pronado, hará que la tibia rote hacia adentro, a su vez la rodilla y el fémur, produciendo una anteversión del cuello femoral. De la misma manera, si una persona tiene una dismetría (una pierna más corta que otra) podrá sufrir desde dolores de espalda, problemas de aductores, sobrecargas en la rodillas, gemelos. Etc.
Etapas – Estudio biomecánico de la pisada
Anamnesis

Conocer la patología a través del historial del paciente. Hábitos saludables, si practica deportes, tipos de calzado que usa frecuentemente, peso, altura, si ha tenido lesiones ¿Cuáles?, índice de masa corporal, otras enfermedades. Etc.
Recopilación de información.
Exploración podoscopio y camilla

Desde la espalda (parte baja), cadera, hasta los pies. Para detectar cualquier tipo de patología, como por ejemplo la dismetría.
Exploración de las articulaciones y musculatura en camilla, luego test biomecánicos de alineación de piernas y pies, a través del podoscopio.
Estudio de presiones con sensores

En las plantas de los pies, saber la progresión de la pisada, los puntos de apoyo y otros condicionantes.
Analizando la marcha

¿Cómo se realiza el apoyo? entrando y saliendo. Si se apoya más con la punta o el talón, con los laterales. Saber si somos supinadores, pronadores o neutros. Gracias a este completo estudio, sabremos cómo funciona nuestro cuerpo en movimiento.