El pie es la base del edificio que nos sustenta, si los cimientos están mal apoyados el resto del edicifio se resentirá.

Un pie excesivamente pronado, hará que la tibia rote hacia adentro, a su vez la rodilla y el fémur, produciendo una anteroversión del cuello femoral.
Esto puede dar patologías a nivel de rótulas, rodillas, caderas y columna, y esto sólo es un pequeño ejemplo.

Si una persona tiene una dismetría (una pierna más corta que otra) podrá sufrir desde dolores de espalda, problemas de adductores, sobrecargas en la rodillas, gemelos, etc...
A veces con una simple alza se solucionan.

Reestructurando la biomecánica del pie podemos evitar lesiones, curar algunas y conseguir que el deportista o la persona no deportista se sienta mejor.

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